Seguidores

martes, 17 de febrero de 2015

Whiplash

Whiplash es una película dramática estadounidense de 2014. Escrita y dirigida por Damien Chazelle, está protagonizada por Miles Teller, J.K. Simmons, Melissa Benoist, Austin Stowell, Jayson Blair, Michael Cohen, Kofi Siriboe, Kavita Patil y Paul Reiser.
Whiplash nos cuenta la historia de Andrew Neiman (Miles Teller), un joven baterista que asiste a uno de los mejores conservatorios de música del país, que sueña con ser uno de los grandes.
El mejor profesor del conservatorio y director de la orquesta, Terence Fletcher (J.K. Simmons), repara en él y decide meterlo en la orquesta. Pero no todo será tan sencillo, ya que Fletcher no solo busca a los mejores, busca la perfección. Sin embargo su forma de buscar dicha perfección, puede que no sea la correcta.
La película fue la encargada de abrir el festival de Sundance, donde se llevó el premio de la audiencia y del jurado. También cuenta con un Globo de Oro a mejor actor de reparto para J.K. Simmons, tres premios BAFTA, y uno del Sindicato de Actores también para Simmons. Actualmente cuenta con seis nominaciones a los Oscar, entre ellos a mejor película.

La mayoría de los premios y nominaciones se dividen entre Damien Chazelle y J.K. Simmons, cosa que no es de extrañar si tenemos en cuenta que es Simmons quien nos regala la mejor interpretación del film, y es Chazelle quien nos mantendrá pegados al asiento haciéndonos disfrutar de semejante obra maestra. Cierto es que también sufriremos levemente, ya que Whiplash nos recordará levemente a Cisne Negro, en la que una bailarina de ballet dejaba a un lado su pasión por el baile para pasar a la obsesión enfermiza, solo que Miles Teller no es ni de lejos Natalie Portman, ni Whiplash tan dura como la película de 2010 dirigida por Darren Aronofsky. Sin embargo, esa ligera sensación no se separará de nosotros en toda la película, sobretodo en las escenas en las que vemos a Andrew Neiman sangrando y poniéndose tiritas.

Si algo se le puede achacar a Whiplash es exactamente eso, que Teller no tiene el nivel actoral de Portman ni de otros muchos actores que podían haber hecho un trabajo mejor (a pesar de haber hecho el mejor papel de su carrera hasta el momento). Pero es algo que se puede perdonar gracias a todo el gran trabajo que hay alrededor de éste. La línea que separa la pasión y las ganas de cumplir nuestros sueños con la obsesión enfermiza es muy delgada, y Whiplash nos lo demuestra casi desde el primer minuto.
Una película que desde luego no te puedes perder, y para mi gusto, una de las más merecedoras películas a la estatuilla más deseada, a pesar de no ser una de las favoritas.
Ibai Rolando