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jueves, 4 de julio de 2013

Monstruos University


Una vez más, tal y como sucedió con la tercera entrega de Toy Story, las salas de cine con esta película infantil se llenan de adolescentes. Y no es para menos, ya que doce años después de la gran Monstruos SA, ha llegado su precuela, Monstruos University.
Mike Wazowski y James P. Sullivan han vuelto a la gran pantalla, aunque nunca se fueron de mi corazón porque Monstruos SA es la película que marcó mi infancia. La larga espera ha merecido la pena, y estos famosos monstruos no han fallado. Más de una década ha pasado y esta pareja de amigos sigue sin perder su humor.
Al ser una precuela han cambiado muchas cosas en comparación con la original. La famosa fabrica de sustos no ha sido el escenario principal, pero no ha dejado de estar presente, porque sale al inicio de la película cuando Mike decide ser asustador, más adelante y también al final. Aunque no solo es la fábrica de sustos la que nos recordará a la película anterior, si no también la aparición de algunos de los antiguos personajes como por ejemplo el malvado Randall, del que veremos de dónde sale aquella rivalidad que tenía con Sulli.


Aunque el malvado lagarto no es el único que hace una aparición en ésta precuela, también aparecen aunque en menor medida tan solo como apariciones estelares Roz, la amargada administradora de la fábrica, y el Yeti, del que ya sabemos que acabará desterrado en el Himalaya comiendo cucuruchos de limón.
Un personaje que si se ha echado en falta, ha sido la pequeña Boo, la niña que puso al mundo de los monstruos patas arriba en la anterior entrega. Aunque siendo ésta una precuela, difícil era que la pequeña apareciese.




Aunque los personajes de Monstruos University no se han quedado atrás y han sabido estar a la altura de sus predecesores. Algunos valen para asustar, otros para fabricar las puertas de los armarios, y otros para fabricar las pilas amarillas donde guardar los gritos. También están las hermandades que no faltan en ninguna universidad americana. Siempre hay hermandades más o menos guays, en este caso la menos guay es la de nuestros queridos protagonistas.
Tal vez no valgan para asustar, pero no dejarán de luchar hasta que no les admitan en la clase de sustos y así poder trabajar en la fábrica. Pero para ello tendrán que ganar los Sustijuegos anuales. Así a simple vista, no parecen dar mucho miedo. ¿Conseguirán ganar todas las pruebas?


Lo que está claro es que asusten o no, estos monstruos también divierten y por muchos doce años que hayan pasado siguen haciendo reír. Seas ya un adolescente o un adulto, esta película merece tanto la pena como la anterior. Aunque solo sea para recordar viejos tiempos.
Ibai Rolando